Pelícano africano

Un gran pescador en lagunas africanas

Peso Cria

kg

Peso Adulto

9 - 15kg

Estado de conservación

Preocupación menor

Altura

m

Longitud

1,40 - 1,75 m

Aves

Clasificación taxonómica
  • Reino Animalia
  • phylum Chordata
  • subphylum Vertebrata
  • Clase Aves
  • Familia Pelecanidae
  • Género Pelecanus
  • Especie Pelecanus onocrotalus

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Información general

Hay pelícanos en los cinco continentes, pero el pelícano común vive en el continente africano. Frecuenta las masas de agua continental, anidando en los lagos Rodolfo, Chilwa y Ngami, y en la bahía de Santa Lucía de Zululand. 

El pelícano común busca principalmente las aguas dulces, ya sea en grandes lagos, amplios deltas o marismas inundadas. Pero, si es necesario, se contenta con las aguas salobres o salinas. Frecuentan los estuarios, lagunas o costas, especialmente las orillas de mares cerrados o interiores (Mar Negro, Mar Caspio o Mar de Aral). 

Los pelícanos se cuentan entre las mayores aves voladoras del mundo. 

Son aves principalmente acuáticas, con patas cortas y robustas que presentan los cuatro dedos unidos por membranas interdigitales. En el pelícano el pulgar es bastante largo, dirigido hacia el lado interior de la pata y unido al dedo vecino por medio de una membrana. Así, la membrana interdigital es totipalmar y asegura una mejor propulsión acuática. Cuando el ave vuela y tiene que reducir la velocidad para posarse, despliega la membrana interdigital que actúa a la manera de aerofrenos. 

 

Los pequeños ojos están situados muy cerca de la base del pico para permitirles escudriñar bajo la superficie del agua a poco que sumerge la cabeza. Como en el caso de numerosas aves, el color del iris del pelícano varía según la edad. En el caso de los pequeños, el iris es de color gris plomo y cuando el pelícano alcanza la madurez sexual, el color del iris es rojo intenso.  

Los más pequeños se distinguen de los adultos por su plumaje más oscuro, más o menos manchado de color parduzco. Hasta pasados varios años no adquiere su plumaje de adulto.

 

Es prácticamente imposible establecer alguna distinción entre los dos sexos, si bien las hembras son ligeramente más pequeñas y menos pesadas que los machos.  Los pelícanos comunes llegan a pesar entre 7 a 14 Kg. Este escaso peso le permite volar a pesar de sus grandes dimensiones y su largo (140 a 175 cm).

El largo pico del pelícano tiene debajo de la mandíbula inferior una bolsa gular. Dicha bolsa cumple funciones muy diversas: permite atrapar peces, permite la termorregulación (en caso de calor intenso, el pelícano no tiene más que desplegar la bolsa gular y agitarla espasmódicamente para que la sangre que circula por los bazos capilares se enfríe al ponerse en contacto con el aire) y además, le permite transportar los materiales de construcción para el nido. En el extremo de la mandíbula superior posee una uña córnea, la cual es fuerte y curva. Constituye un instrumento útil a la hora de atrapar peces.

 

Como la mayoría de las aves, el pelícano posee una glándula uropigial situada sobre la base de la cola. Al presionarla con el pico, extrae una especie de aceite espeso, el sebo, con el que se embadurna las mandíbulas y unta las plumas. El efecto de este tratamiento es evitar el desecamiento de las plumas que, de faltar, se harían quebradizas. También sirve para reforzar la impermeabilización del plumaje. 

 

Los pelícanos comunes poseen un régimen alimentario altamente especializado en el consumo de peces. Aunque también puede alimentarse de crustáceos, desechos orgánicos y algunos gusanos. Se lo ha visto depredar colonia de aves marinas como alcatraces en busca de sus polluelos.

 

El pelícano, capaz de atrapar individualmente a sus presas, practica también una pesca colectiva. Las bandadas de pelícanos se disponen en semicírculo y nadan unos apretados contra otros, examinando atentamente el agua. Si localizan un banco de peces, sumergen el pico en el agua al tiempo que levantan las alas por encima del lomo (probablemente para mantener el equilibrio). Unos segundos después, toda la bandada levanta simultáneamente la cabeza con sorprendente sincronismo. El pelícano es capaz de tragarse peces de gran tamaño, como carpas que llegan a 1.850 g. 

 

El pelícano es un ave gregaria. Ya se trate de pesca, desplazamiento, reposo o reproducción, todas sus actividades están marcadas por un fuerte instinto comunitario.  Según las ocupaciones y períodos del año, las dimensiones de los grupos oscilan desde unas 10 aves a varios millares. Este gregarismo obedece a dos razones, la primera se centra en la mejora de la seguridad frente a los predadores. Además, en el conjunto de una colonia, hay siempre un grupo de aves que se mantiene alerta, dispuestas a indicar en cualquier momento el menor peligro a sus congéneres. La segunda razón obedece a la necesidad de mejorar las condiciones de pesca mediante la localización y la observación colectiva de los peces. 

Sin embargo, no están nunca organizados según una jerarquía específica. No hay dominantes ni dominados. Aunque en general las mejores pescas quedan reservadas para los pelícanos de más edad, que consiguen imponerse.

 

El pelícano se muestra poco agresivo con sus congéneres y solo se entrega a breves disputas cuando quiere apoderarse de una presa o impedir que otro pelícano le robe los elementos que le servirán para construir su nido. 

Al momento de volar y siempre para economizar energía, el pelícano, al igual que la oca, vuela en formaciones que siguen líneas oblicuas o en espiga. Cada ave hace de esta manera el mínimo esfuerzo, aprovechando la penetración en el aire que le asegura el pelícano que está delante. Por supuesto que esto no cuenta con el que va a la cabeza, cuyo esfuerzo es máximo. Debido a esto, de vez en cuando abandona su primera posición a una de las aves que le sigue inmediatamente, incorporándose entonces al grupo y colocándose generalmente en la cola de la formación. De este modo se asegura un movimiento circulatorio sin que disminuya el avance general. 

 

Cuando se acerca la época de reproducción (primavera-verano), los pelícanos abandonan las zonas donde pasan el invierno y vuelven a instalarse en el lugar de nidificación, donde machos y hembras se aparean y ya no vuelven a separarse hasta que llega el momento de criar a los polluelos. Cuando la colonia de pelícanos se encuentra en el lugar de nidificación, los que se acercan a las hembras son los machos. Las hembras se quedan en los alrededores, aguardando a que uno o varios machos se separen del grupo para interesarse particularmente en ellas. En este caso, la hembra no tarda mucho en elegir a alguno de los machos. El pelícano elegido ahuyenta entonces a sus rivales. Pero cuando varios machos persiguen a una misma hembra, hay uno que termina por imponerse. Para intimidar a sus compañeros, le basta con estirar el cuello y apuntar el pico hacia el cielo. 

La pareja emprende el vuelo o se dirige al agua, donde el macho nada al lado o delante de la hembra. En el suelo el macho sigue a la hembra luciéndose. Abre las alas, camina contorneándose de manera exagerada, con el cuello estirado y el pico dirigido hacia abajo.

 

Corresponde a la hembra la elección del lugar donde se instalará el nido, después el macho busca elementos vegetales para construirlo. Transporta los materiales con el pico y los deposita delante de su compañera, que se encargará de organizarlos. 

Normalmente ésta pone dos huevos, empollados alternativamente por el padre y la madre. 

Un mes más tarde, los pequeños salen del huevo y poseen el cuerpo completamente desnudo. Durante las dos primeras semanas sus padres los alimentan con una especie de papilla líquida que regurgitan. Más adelante, los pequeños pelícanos introducen la cabeza en el pico de sus padres para extraer trozos de pescado. Cuando tienen entre tres semanas y un mes de vida, los pequeños se reúnen en una especie de guardería de cuya vigilancia se encargarán algunos adultos. Los pequeños alcanzan la madurez sexual a los 3-4 años de edad. 

Los pelícanos son especies longevas, ya que pueden llegar a vivir unos 30 años.

Las poblaciones de pelícanos fueron clasificadas en la categoría Preocupación Menor (LC) por la UICN.  Es de vital importancia comprender que si bien sus poblaciones hoy se encuentren estables, pueden verse afectados por cualquier alteración en los ambientes donde habitan. 



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