Wallaby de cuello rojo

Pequeños marsupiales australianos

Peso Cria

0,005 a 0,010kg

Peso Adulto

20kg

Estado de conservación

Preocupación menor

Altura

0,70 m

Longitud

1,20 m

Mamiferos

Clasificación taxonómica
  • Reino Animalia
  • phylum Chordata
  • subphylum Vertebrata
  • Clase Mammalia
  • Familia Macropodidae
  • Género Macropus sp
  • Especie Macropus rufogriseus

Multimedia

Información general

Al Wallaby de cuello rojo se lo encuentra en Tasmania y a lo largo de la costa sudeste de Australia. 

 

Habita bosques de eucaliptos con cubierta moderada de arbustos y áreas abiertas o de matorrales y malezas.

Su nombre se debe al color de su pelaje, podemos observar que en la nuca y sobre sus hombros posee un color rojo.  El resto del cuerpo es gris con el cuello y el vientre blanco. Las manos, los pies, la punta del hocico y los bordes de las orejas son negros. Desde la frente hasta el hocico se observa una raya negra.

En algunas ocasiones suelen nacer ejemplares albinos. Estos tienen la característica de que sus células son incapaces de producir melanina, un pigmento oscuro que permite la coloración normal de la piel, escamas, ojos y pelo de todos los animales. La falta de esta sustancia usualmente provoca que un animal o parte de él sea blanco, rosado o que parezca desteñido. Aquellas partes que son rosadas se deben a que, al no tener coloración, se observa la sangre de los vasos sanguíneos superficiales.

Debido a esta coloración, estos animales son visualizados fácilmente por sus predadores en su ambiente natural. Además, al no poseer la protección de la melanina en sus células, la prolongada exposición al sol puede producir graves lesiones en su piel. 

 

El Wallaby de cuello rojo puede llegar a pesar entre 13 a 20 kg. En esta especie podemos ver que los machos son notablemente más grandes que las hembras. 

Las orejas son largas en comparación a las de otros macrópodos, muy móviles y se dirigen inmediatamente hacia la dirección de donde provienen los sonidos. 

La cola es corta y musculosa, permitiéndole muchas veces apoyarse en ella como una quinta pata.  

Son animales herbívoros, alimentándose de pasto, hojas, frutos, semillas. Durante la estación seca, buscan las raíces jugosas de ciertas plantas para abastecerse de agua. 

El Wallaby de cuello rojo posee hábitos solitarios, aunque se los ha observado formar grandes grupos en los momentos de alimentación o de descanso. 

Estos animales, durante las horas de mayor temperatura deciden descansar o dormir al reparo de un árbol o conjunto de plantas y por la tarde, cuando el calor ha disminuido, abandonan su refugio para salir en busca de alimento. 

 

Su agudo sentido de audición y olfato lo mantienen atento a las amenazas de su alrededor. En ocasiones, alerta a otros individuos del peligro golpeando fuertemente su cola contra el piso.

Durante una excitación nerviosa o por las altas temperaturas del ambiente, se refrescan lamiéndose constantemente sus manos y brazos. 

En cuanto a su reproducción, los marsupiales son metaterios, es decir que conforman el grupo de animales que no poseen una verdadera placenta sino simplemente un rudimento llamado placenta vitelina que no lleva a término el desarrollo embrionario. Es por ello que este proceso finaliza en una bolsa llamada marsupio. Ésta es una bolsa cutánea, presente únicamente en las hembras, que protegerá a la cría durante el resto de su desarrollo. En el interior podremos encontrar los pezones por dónde se alimentará el pequeño. 

 

Los marsupiales presentan un tiempo de gestación de 33 días, al final del cual nacen crías inmaduras. El pequeño, es expulsado a través del seno urogenital de la madre y, aferrándose al pelo de la misma, comienza a trepar por su cuerpo siguiendo un camino que la madre ha marcado anteriormente mojándolo con su lengua. En el transcurso de esta aventura que hacen sin la ayuda de la madre, las crías llegan en muy poco tiempo al marsupio. Una vez allí, buscan intensamente los pezones para prenderse a ellos y obtener así la leche necesaria para completar su desarrollo.

Después de unos pocos meses, el pequeño canguro comienza a asomar su cabeza por fuera de la bolsa. Así, no sólo podrá conocer el mundo que lo rodea, si no que también podrá comenzar a alimentarse de las hojas y hierbas que estén a su alcance. Incluso cuando este individuo deja la bolsa y crece independientemente, continúa metiéndose en ella si percibe algún peligro o si quiere alimentarse de un poco más de leche materna. 

La hembra puede aparearse nuevamente mientras el pequeño canguro permanece en la bolsa, pero el desarrollo del nuevo embrión será retrasado hasta que aquel haya abandonado la bolsa completamente. 

Las poblaciones de Wallaby de cuello rojo se han clasificado en la categoría Preocupación Menor (LC) por la UICN.  Es decir que dichas poblaciones se encuentran, por el momento, estables a pesar de la presión que ha sufrido por la caza por su piel y carne, la introducción de animales exóticos como perros, zorros y ovejas, cabras que han provocado la reducción de pasturas.

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